 El segundo paso consiste en hablar abiertamente de nuestros sentimientos. En este relato vemos cómo Jesús buscó refugio en sus amigos cercanos y en Dios su Padre. Si usted quiere sanar su corazón, debe ventilar sus sentimientos con algún amigo o amigos que tengan la madurez para ayudarle y también entablar una honesta conversación con Dios acerca de su estado emocional. Puede ser que haya aquà lágrimas, y sienta mucho dolor. Esto es algo bueno, porque las lágrimas son el sistema de drenajes del alma. Cuando lloramos abiertamente delante de Dios o de nuestros amigos, nuestro corazón está siendo sanado. Veamos cómo Jesús se refugió en sus amigos y en Dios. "Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquà y velad. 35Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. 36Y decÃa: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mà esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú." Marcos 14:34-37. Le sugiero entonces buscar a un amigo con quien pueda hablar abiertamente de sus sentimientos y posteriormente tener un intenso tiempo de oración, en el cual usted diga abiertamente al Padre cómo se sintió cuando lo hirieron y qué sentimientos ha guardado desde ese momento. Entonces usted está listo para el paso número 3.
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